Al igual que las especies evolucionan, el chivato facineroso también se transforma. Amparado por los que, sin mayor aspiración que llevarse lo que otros no queremos, les exportamos a nuestros inútiles, les acunan y les dan de mamar de sus henchidos y peludos pechos la leche subvencionada que, tarde o temprano, acabará corrompiendo, más aun, el veneno de su sangre, haciéndoles rebosar de odio y desdicha ante la mirada atroz de los renegados, los cuales también saben lo que corre por esas venas.

«Cuando eres un borrico no hay muchas opciones a la hora de salir de los atolladeros donde tu mismo te vas metiendo.»

   Pero la experiencia nos dice que los que recogen una cáscara podrida de naranja del suelo, después de rebañar el cardibache, la acaban pisando del asco que les ha dado manipular eso.

Delatar a los compañeros para que el jefecillo de turno le acaricie el lomo, es traficar con la confianza de los que han sido tus hermanos

Por desgracia, la finalidad última de la sindicación, se supone que es aunar fuerzas contra las empresas que no cumplen ni respetan los derechos de los trabajadores, se ha visto prostituida por siglas que refugian a soplones, filibusteros, gañanes, mascachapas, tuercebotas, tontas de concurso, mangantes y abrazacontainers de dudosa procedencia, que, a modo de aspirador de babas, se dedican a afiliar las ladillas descartadas de las organizaciones de bien, donde sus malas practicas siempre van de la mano de sus pocas ganas de doblar el lomo o dar el callo, lo que viene siendo trabajar.

  Este sindicato, es nuestra casa.

   Donde nos defendemos de las vilezas y los bajos instintos de los que no son como nosotros.

   Donde nos refugiamos de los que pretenden vender al compañero en forma de afiliación a otro sindicato donde te permiten ser un villano y un rastrero.

   Aquí no. Esta no es tu casa.

   Los traidores han sido catalogados históricamente como la peor clase posible de ser humano. En este país de caínes, envidiosos y miserables, un panoli, se cree un gran estadista porque con malmetimientos y mentiras siempre hay alguien noble a quien confundir: La lengua muy larga y las luces muy cortas.

   Delatar a los compañeros para que el jefecillo de turno le acaricie el lomo, es traficar con la confianza de los que han sido tus hermanos, llevarlos de un sindicato a otro es tratarlos como ese rebaño de cabras que cambias de algarrobo porque se te acaba el mollate.

   Un mentiroso cuando es descubierto, se enfada o se hace la víctima, pero lo mejor es cuando los demás hacemos como que le creemos.

   “Al final, los más crédulos, aunque tarde, acaban viendo su verdadera cara corrupta. Es cierto que la mayoría llevan años oliendo la podredumbre que emana con cada gesto y cada palabra, y lo ideal hubiese sido que el fétido hedor les hubiese alcanzado a todos por igual, aun así compartir la gloriosa patada en el culo que le han dado, los que durante tanto tiempo han estado tapando sus miserias, ha sido una recompensa digna del mismísimo Dante, que les reservó a los chivatos el Noveno Círculo del infierno, el último y más cercano a Lucifer: el lago helado.”

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1 COMENTARIO

  1. Esta es nuestra casa.

    No es la casa de aduladores, acomodaticios, tránsfugas, paracaidistas, lumbreras, oportunistas, lame culos, traga pernos, mentirosos, miserables, depredadores de pintarrojas, fakires, fenómenos, y, en general, Judas y traidores.

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