Dejaron atrapado al Vigilante 26 horas en una planta de gas a 100 metros del incendio

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El vigilante no fue evacuado pese a que no dejaron pasar al compañero que tenía que relevarle

Este vigilante de la empresa Casesa llegó a su puesto a las 18.00 horas del sábado 24 de junio, cuando comenzaba su servicio. Poco más de tres horas después, sobre las 21.15 horas, divisó una columna de fuego muy cerca de la planta, a unos 100 metros 

Este vigilante de la empresa Casesa llegó a su puesto a las 18.00 horas del sábado 24 de junio, cuando comenzaba su servicio. Poco más de tres horas después, sobre las 21.15 horas, divisó una columna de fuego muy cerca de la planta, a unos 100 metros, por lo que dio aviso a un supervisor, tras lo que, sobre las 22.30 horas, se presenta un operador de la empresa, que activa, junto al vigilante, el plan de emergencia contra incendios.

La pesadilla para el vigilante comienza, cuando el retén de Repsol abandona las instalaciones, alrededor de las 3.20 horas de la madrugada, momento en el que el vigilante se queda de nuevo solo en una planta rodeada por el fuego, que seguía a unos 100 metros de distancia de la instalación industrial, donde hay un tanque de metanol y tuberías con 60 kilos de presión de gas.

Tras 26 horas solo, sin nada que comer, sin dormir y sin poder salir de una planta rodeada por el fuego.

Lo más sorprendente del caso es que a las 6.00 horas, cuando el vigilante tendría que abandonar su puesto, el compañero que tenía que relevarle le llama para decirle que agentes de la Guardia Civil no le dejan pasar, motivo más que suficiente para que, según las mismas fuentes, hubiesen procedido a evacuar al vigilante que permanecía en la planta de Repsol.

Pero no, el protagonista de esta historia tuvo que permanecer allí. Y allí permaneció otras 14 horas más, solo y sin comida, junto a una planta a la que en ningún momento se acercó ningún servicio de extinción de incendios.

Sobre las 12.00 del mediodía, cuando ya llevaba prestadas un total de 18 horas de servicio, vio además cómo el fuego se avivaba aún más, por lo que dio aviso al jefe de servicio de Repsol. En este caso, la respuesta no fue tan rápida como en la noche anterior, pues hasta las 17.30 horas no se presentó nadie. Ni siquiera a las 18.00 horas pudo presentarse el vigilante que tenía que realizar el siguiente servicio de 12 horas. Sí pudo hacerlo a las 20.30 horas, momento en el que acabó el calvario de este vigilante, tras 26 horas solo, sin nada que comer, sin dormir y sin poder salir de una planta rodeada por el fuego.

Un primer análisis de las llamadas que recibió esos días el 112 concluye que nadie alertó al Servicio de Emergencias

La Junta de Andalucía no tuvo conocimiento de la situación que vivió el vigilante de seguridad que se vio obligado a permanecer 26 horas seguidas en una planta de gas de Repsol a unos 100 metros del incendio que se declaró el pasado 24 de junio en el término municipal moguereño.

En un primer análisis, de las más de 3.000 llamadas que se realizaron al 112 durante los días del incendio, desde el Servicio de Emergencias dependiente del Gobierno andaluz no se ha detectado ninguna llamada ni de Repsol ni de Casesa, la empresa de seguridad en la que trabaja el vigilante, alertando de esa situación, que se produjo en la planta de gas Poseidón ubicada en el Camino de la Peñuela de Moguer.

De confirmarse este primer análisis, podría concluirse que ninguna de las empresas citadas dieron aviso al 112 de la situación que atravesaba el vigilante, que no fue evacuado de su puesto pese a que efectivos de la Guardia Civil no dejaron pasar al compañero que tenía que relevarle tras terminar las 12 horas de su servicio ordinario.

Este vigilante llegó a su puesto a las 18.00 horas del sábado 24 de junio, cuando comenzaba su servicio. Poco más de tres horas después, sobre las 21.15 horas, divisó una columna de fuego muy cerca de la planta, a unos 100 metros, por lo que dio aviso a un supervisor, tras lo que, sobre las 22.30 horas, se presenta un operador de la empresa, que activa, junto al vigilante, el plan de emergencia contra incendios.

La pesadilla para el vigilante comienza,cuando el retén de Repsol abandona las instalaciones, alrededor de las 3.20 horas de la madrugada, momento en el que el vigilante se queda de nuevo solo en una planta rodeada por el fuego, que seguía a unos 100 metros de distancia de la instalación industrial, donde hay un tanque de metanol y tuberías con 60 kilos de presión de gas.

Lo más sorprendente del caso es que a las 6.00 horas, cuando el vigilante tendría que abandonar su puesto, el compañero que tenía que relevarle le llama para decirle que agentes de la Guardia Civil no le dejan pasar, motivo más que suficiente para que, según las mismas fuentes, hubiesen procedido a evacuar al vigilante que permanecía en la planta de Repsol.

Pero no, el protagonista de esta historia tuvo que permanecer allí. Y allí permaneció otras 14 horas más, solo y sin comida, junto a una planta a la que en ningún momento se acercó ningún servicio de extinción de incendios.

Sobre las 12.00 del mediodía, cuando ya llevaba prestadas un total de 18 horas de servicio, vio además cómo el fuego se avivaba aún más, por lo que dio aviso al jefe de servicio de Repsol. En este caso, la respuesta no fue tan rápida como en la noche anterior, pues hasta las 17.30 horas no se presentó nadie. Ni siquiera a las 18.00 horas pudo presentarse el vigilante que tenía que realizar el siguiente servicio de 12 horas. Sí pudo hacerlo a las 20.30 horas, momento en el que acabó el calvario de este vigilante, tras 26 horas solo, sin nada que comer, sin dormir y sin poder salir de una planta rodeada por el fuego.

 

 

FTE. Diariodehuelva

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