Vigilante de Seguridad, uno de cada cuatro de los contratos que se firman en España dura menos de una semana.

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«El año pasado firmé entre 80 y 100 contratos de trabajo. Es una vergüenza»

Empresas Pirata, con deudas con hacienda, denuncias de trabajadores, impagos reiterados a los empleados, abusos de poder, con contratos basura y sueldos de miseria, continúan obteniendo suculentos contratos públicos. Basta Ya.

Pablo Blanco, vigilante de seguridad, explica la precariedad laboral que ha sufrido desde que empezó a trabajar en el sector // Denuncia que trabaja pocas horas y que encima no le pagan

«Aguanto esta situación porque no me queda otra. Si tuviera 25 años igual no tragaba, pero tengo 57…». Pablo Blanco ha trabajado la mayor parte de su vida como comercial pero la crisis económica le obligó a ganarse la vida en lo que podía, motivo por el que acabó como guardia de seguridad. De esto hace ya seis. A lo largo de este tiempo, la precariedad laboral ha sido una constante en su vida, motivo por el que asegura que, en cuanto pueda, dejará la seguridad privada y buscará otro tipo de empleo que le permita mejorar su situación.

«En el último año ya perdí la cuenta. Firmé entre 80 y 100 contratos, es una vergüenza», explica Blanco. Él es el rostro de una de las miles de personas que vive una situación similar, ya que uno de cada cuatro de los contratos que se firman en España dura menos de una semana. El porcentaje es diez puntos superior al registrado antes de la crisis, ya que en julio de 2007 representaban el 13,5%.

El vigilante sostiene que «el sector de la seguridad privada es una auténtica vergüenza». Trabaja para la empresa Seguridad Empresarial de Navarra y denuncia que no ha cobrado desde el 14 de septiembre. «Nos hacen unos contratos por una cantidad de horas ridículas y encima no nos pagan», señala Blanco, quien añade que «parece que van a entrar en concurso de acreedores. A ver si es verdad y por lo menos cobramos lo que nos deben, aunque sea en Fogasa y dentro de siete meses».

La empresa, según explica el vigilante, se encargó de la seguridad privada de una gran variedad de eventos durante los meses de verano. Museos, verbenas o servicios en recintos feriales son algunos ejemplos, lo que le llevó a realizar trabajos «incluso de dos horas». «Te dan de alta y de baja continuamente», afirma Blanco, quien señala con ironía que «para ir a recoger mi vida laboral necesitaré un coche». La compañía diferencia a los trabajadores subrogados, que son los que disfrutan de unas condiciones más estables, de los eventuales «que no tenemos ningún derecho».

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Temporalidad

La temporalidad se ha convertido en uno de los grandes problemas de un mercado laboral que cuenta con 90.375 parados en Asturias. De los 25.954 contratos firmados en diciembre en el Principado, el 92% fueron temporales, un porcentaje que demuestra la precariedad de los nuevos empleos que se crean.

Uno de los contratos que firmó Blanco fue para trabajar una hora diaria en un museo en Gijón. «Teníamos que ir allí cuando cerraban y nada más, así toda una semana con una sola hora de trabajo al día», explica. En una situación similar se encuentran entre 10 y 15 personas en la misma empresa.

Blanco tiene claro que no puede seguir así y que ese no es el futuro que quiere. Tiene 57 años y lleva desde hace seis en el sector de la seguridad privada aunque siente que esa no es su profesión. «Si puedo, mañana vuelvo a trabajar de comercial», sentencia.

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